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viernes, 3 de octubre de 2008

La campaña es imagen

Rescato esta imagen porque representa mucho más de lo que parece. ¿O no?


(Foto: AP, El Mundo)

lunes, 15 de septiembre de 2008

La vida de Sarkozy, al cine

Una directora norteamericana considera que la vida del presidente francés "da para mucho".

martes, 26 de agosto de 2008

Entrevista a Leire Pajín

La secretaria de organización (número 3) del Psoe, Leire Pajín, se define "apasionada y guerrera". Lee más aquí.

Arranca la campaña en Estados Unidos

La carrera de los aspirantes a la Casa Blanca lleva 19 meses y aún le quedan varios por delante. El trabajo es incesante y absolutamente diferente a lo que se hace, por ejemplo, en España. En la Convención Demócrata que se celebra estos días, Michelle Obama, la exitosa abogada de 44 años esposa de Barack, ha dado un discurso para reforzar la imagen de su marido:

"Barack y yo nos criamos con muchos de los mismos valores por los que vosotros trabajáis duro y queréis en la vida", ha dicho.

Todo es espectáculo en estas campañas. Imagen. Televisión. Hasta el centro donde se desarrolla la convención es marketing: El Pepsi Denver. Hemos visto imágenes en las que las esposas de los candidados ensayan con sus hijas en el estrado. Parece que fuera más importante que las niñas den un 'emotivo' abrazo a su padre, el candidato, que hablar de la gratuidad de los servicios sanitarios o de la guerra de Irak.

En la web de Obama, repleta de mensajes pidiendo donativos, leemos su slogan:

"I'm asking you to believe. Not just in my ability to bring about real change in Washington... I'm asking you to believe in yours". Viene a decir algo así como: "Te pido que ceas. Pero no sólo en mi habilidad para realizar un cambio real en Washington... te pido que creas en vosotros".

Aquí un vídeo de Michelle Obama en la Convención Demócrata:

sábado, 9 de agosto de 2008

China pobre y olímpica

La corresponsal de TVE en Asia, Rosa María Calaf, lleva meses denunciando el recorte de los derechos humanos en China y la paradoja de todo su sistema. Ayer, en plena inauguración, también tuvo la valentía de hacerlo. Mientras a su espalda desfilaban Bush y Sarkozy, ella comentaba, en el Telediario de Televisión Española, que no se estaba oyendo una sóla crítica por parte de los líderes internacionales, todos con muy buena cara ante el totalitario dictador Hu Jintao.


Todos los que vimos la inauguración de los juegos olímpicos pudimos observar hasta qué punto el pueblo chino vive en una cultura de la sumisión, falta de libertades y obediencia ciega a la autoridad. El hecho de ver a miles de chinos -todos hombres- moviéndose al mismo tiempo, con precisión matemática, recuerda a las imágenes de la dictadura, cuando en los patios de los colegios todos hacían gimnasia a golpe de garrotazo, o a los ejércitos, sin ir más lejos.

Las mujeres jugaban el papel de florero (en el cuál no me voy a detener: todas en fila, contorneándose, mientras desfilaban los cientos de países con sus deportistas). He tenido la suerte de conocer a algunas chinas, muy buenas estudiantes, en la universidad, y solían decirnos que en su país no ejercerían más profesión que la de ama de casa. Las que no tuvieran 'la suerte' de encontrar un marido, se dedicarían, en la mayor parte de los casos, a tareas de secretariado. Y éstas son la minoría rica, burguesa y universitaria.

Particularmente, me avergüenza que los líderes políticos internacionales se cambien la chaqueta ante el dictador chino e ignoren lo que éste hace con su pueblo. Bush, por ejemplo, hizo unas declaraciones pidiendo el respeto de libertades pero las hizo en otro sitio, días antes de aterrizar en China, por lo tanto, no cuenta.

En China hay pueblos en los que sus habitantes no pueden parar de trabajar durante 24 horas y todo a cambio de un cuenco de arroz (lo hemos visto en miles de reportajes: fábricas inmensas de mujeres que no pueden levantar la mirada. Y jamás hablar). Por eso emigran, y ya vemos lo que muchos de ellos hacen aquí... demasiados niños esclavizados casi siempre por sus padres -vendiendo alcohol a las tres de la mañana en una tiendecita-. Creo que lo del Tíbet, que es gravísimo, es la anécdota. La punta del iceberg de lo que está pasando en el gigante asiático.

Las autoridades chinas han 'pedido' que los invitados al evento no se metan en sus asuntos políticos. Como si fuera tan fácil asistir a un país en el que ves a los niños comer de la basura que tú acabas de tirar y mantenerte impasible.

sábado, 2 de agosto de 2008

Rosa Díez charla con Quintero

Lo mejor de este fragmento de la entrevista con Quintero es la explicación que da Rosa Díez sobre su valentía.

domingo, 8 de junio de 2008

Me gusta Hillary

La esposa del bobo de Bill ya no será nunca aquello que siempre soñó ser: presidenta de los Estados Unidos. Se acabó la meteórica carrera de esta incansable madrugadora. Su tren, pasó. No habrá futuras campañas. Todo lo que le queda en la vida política es ser vicepresidenta, segundona de Obama, el caballero de raza negra, sonrisa perfecta y familia ideal que cada noche duerme junto a su morena esposa (que dicen que está a punto de saltar a la política y yo lo secundo) y muy cerca de sus dos bonitas niñas. A Hillary sólo le queda el reducto de ser 'vice'. Sin embargo, lo importante, la noticia, es que Hillary ha perdido. Lo ha reconocido y el ciclo de esta mujer se acaba con su hija Chelsea de pelo lacio dándole un abrazo.

Aunque a vista de la mayoría el favorito, el candidato idóneo, es el senador por Illinois; ese estudiante de Harvard y magnífico mulato que tiene más de predicador que de gobernante norteamericano; yo hubiese respaldado a Hillary. Y no por ser mujer. Sino por ser Hillary.

Hillary Clinton tiene todo lo negativo que encierra la personalidad del ser humano corriente. Todo lo mezquino. Todo aquello que de violento y terrible encontramos en el hombre lo expresa sin reparo la mirada de Hillary. Una señora de 60 años a la que no le falla la laca ni después de nueve mítines en una maratoniana jornada. Como buena norteamericana, parece salida del cine.

Es rubia, de mirada cristalina y sobria como un hipopótamo a la hora de escoger su vestuario. No elige abrigos de diamantes, como las tristemente conocidas 'señoras de' (Carla Bruni, nuestra Letizia...). Hillary viste un traje sastre negro y un collar de perlas. Esto es todo lo que se concede y, al mismo tiempo, es su gran barrera para enfrentarse al mundo.

Es incombustible. No descansa. Es la más pura y exacta imagen de la ambición que, todavía hoy, sigue estando vedada al ser humano femenino. Hillary ha roto el molde (que sí, que ya rompieron otras, muchísimas, como Margaret Tatcher).

Lo mejor de su personalidad es lo fría que logra mantenerse. Lo correcta. La senadora por Nueva York es la misma que paseaba con su perrito y su marido poco después de que se destapara el bochornoso escándalo de las mamadas que le hacía su becaria... Un hombre que no sólo la ridiculizó delante de todo el planeta sino que, según los analistas, ha sido el responsable de su fracaso: él es la imagen de la dinastía, el plomo disfrazado de guay.

Hillary encarna todo lo opuesto a Barack, como he dicho, y en cierto modo debió haber previsto su fracaso, aunque nunca lo admitirá. Su aspecto, su gesto forzado, su miedo, su ilusión, su rabia, su trabajo... está mucho más cerca del votante que el perfecto Obama. Por eso ella, como el animal que es, ha perdido. Para lograr la candidatura, tal vez debería haber sido menos humana.

sábado, 23 de junio de 2007

Ni putas ni sumisas

Es eslogan es la leche. Digamos lo que digamos. Nació de la mente de una luchadora francesa de origen argelino que estaba, y está -sigue viva y joven- hasta las narices de ser considerada una cosa u otra. No se tiene por qué elegir entre puta o sumisa -dice Fadela Amara- en el mundo del islam. Y yo añado: tampoco en el católico. Pues, por si no nos habíamos dado cuenta todavía, en la mente del latino, como en la del musulmán, en muchos casos siguen imperando esas dos imaginarias realidades que nos desplazan hacia un lado o hacia el otro de su abanico.

Este movimiento feminista, que por cierto agrupa a millares de hombres, ha sido una de las sorprendentes apuestas del nuevo gobierno de Sarckozy.

Me pregunto para qué puede una persona que llama racaille (chusma) a todas esas chavalas de las barriadas parisinas que agrupa Amara contar ahora con su apoyo. Seguramente será una estrategia de 'imagen'.

La política es el mal de la absorción. Todo lo quiere, hasta a las ni putas ni sumisas. Parece que no puede dejar cabos sueltos que puedan, en un momento dado, alzar la voz y gritarle cualquier verdad.

domingo, 15 de abril de 2007

Paridad

La paridad real no llega con una ley, pero puede abrir ideas en mentes que, hasta ahora, ni se lo habían planteado.

En el diario La Opinión aparece una noticia que informa de que CIEN EMPRESAS DE LA REGIÓN TENDRÁN QUE ABRIR SUS CONSEJOS A LA MUJER.

Como cualquier persona normal, considero que no debería haber cuotas que exigieran a los mandamases incluirnos en sus listas políticas, listas empresariales, listas de cualquier cosa. Vamos, que debería haber paridad sin exigencias. Pero visto que no nos dejan ascender sin una ley que los multe en caso contrario, pues bienvenido sea un texto inquisitorio.

En el mundo, la mujer sigue soportando una grave discriminación respecto al hombre. África, Asia y América Latina son magníficos ejemplos de esta discriminación. Mujeres que se desloman trabajando para que el hombre tome el sol a la puerta de la casucha. En Europa y EE.UU. tenemos, sin embargo, el llamado 'techo de cristal'.

Yo he visto como grandísimas profesionales -digamos, periodistas-, veteranas, han sido denostadas por expresar su opinión mientras que los hombres, con su misma edad, formación y capacidad, han seguido sus pasos y han ascendido.

He asistido a más 'autocensuras' de compañeras que de compañeros. Un jefe tondo que andaba por ahí llegó a decir "contrato mujeres que son más mansas". Y no le faltaba razón a este don nadie. Me explico: es cierto, somos más mansas porque no tenemos los mismos derechos ni libertades de expresión, manifestación, etc...

A casi todas nos ha costado más llegar. Y nos cuesta más mantener el puesto. Conozco a jefas que se lo curran mil veces más (con menos reconocimiento) que un hombre en su misma situación.