lunes, 16 de febrero de 2009

La fábrica mundial de la droga


Informe Semanal se traslada al Baluchistán iraní (la frontera entre Irán y Afganistán) para comprobar cómo se vive en una zona desértica, inhóspita, pero generadora de una riqueza que ha logrado sufragar la extensa la red de Al Qaeda. Aquí se cuece el 70 por ciento del mercado mundial de la droga.

domingo, 15 de febrero de 2009

Música irlandesa 'made in Spain'

Como muchos habéis comprobado, la costa española -me centraré en la murciana y alicantina- está poblada de colonias de europeos, especialmente ingleses. Y esto no sólo significa que su cultura y la nuestra se mezclan. También arrastran consigo costrumbres, formas de vivir y, lo que es más importante, modos de entender el arte.
En muchos de los garajes de los grandes resorts se fraguan en este momento decenas de futuras bandas de rock and roll al más puro estilo británico.
En uno de estos 'pubs para extranjeros', Bushwacka (Cabo Roig), hace pocos días que pude asistir a un concierto puramente irlandés.
Los chicos de The Monos hicieron un brillante recorrido por algunos de los mejores temas de U2 o Cramberries. Yo me quedo con un temazo -complicado de interpretar- como es el clásico Hallelujah, que hasta este concierto sólo lo había escuchado en directo en un concierto de Rufus Wainwrigh. Y es imposible quedarse indiferente. En definitiva, un reportorio de veriones en directo que es muy difícil de encontrar en los bares habituales.
Aquí un adelanto

sábado, 7 de febrero de 2009

Saviano dejó la libertad por la literatura


(Foto: El Pais Semanal)

El autor de Gomorra, Roberto Saviano, vive en soledad desde que la camorra napolitana le amenazara de muerte. En esta entrevista confiesa que, como hombre, no le ha merecido la pena contar esta historia.

Todo lo importante nos ocurre sentados


Tal vez sea una idea en la que pocas veces nos detenemos, pero las cosas importantes de la vida siempe nos ocurren sin necesidad de desplazarnos. Las aventuras más interesantes, sin lugar a dudas, suceden en posición horizontal. Mi adulado Vladimir Nabokov, creador de la entrañable Lolita, abominaba "la vertical austera". Consideraba una cuestión de viejos escribir de pie, en el atril, como hizo durante la última etapa de su vida:
"A los 26, a los 30 años, la energía, el capricho, la inspiración me llevaban a escribir hasta las 4 de la madrugada. Raras veces me levantaba antes de las 12 y escribía todo el día tumbado en un diván. La pluma y la posición horizontal han dado paso al lápiz y la vertical austera. Se acabaron los arranques", comentó en una de las pocas entrevistas que concedió en toda su vida.

Recapitulando sobre lo importante, las historias que perduran nos suceden sentados. Nadie da a luz de pie. Ni contempla un cuadro sin detenerse unos minutos. Ni lee caminando. No se consigue una buena entrevista si no sientas a la otra persona y la miras a los ojos.
Una noticia trágica es aconsejable que nos la comuniquen sentados, porque sólo ahí te relajas y eres capaz de encontrar tu lucidez.
Las películas se ven desde el sofá o la butaca del cine. La buena música sólo se paladea sin movimiento. Los viajes también requieren que estemos sentados. En este siglo, nadie cambia de país si no es desde el asiento de un vehículo. Y qué decir de la charla con los amigos o las relaciones en general.

En definitiva, hay algo verdaderamente importante que no haya requerido que te pares un minuto, te sientes y reflexiones?

viernes, 6 de febrero de 2009

Susan Sontag: "Nada me impide hacer cualquier cosa. Sólo yo me lo impido"

La escritora estadounidense Susan Sontag vuelve a ser noticia por la edición de sus diarios. Una recopilación de su hijo que no sabemos si ella estaría muy dispuesta a que se hiciera púbica. En cualquier caso, nos sirve para recordar algunas notas de esta gran vitalista.
A diferecia de mucha gente, en sus diarios escribía que prefería ir en busca de la experiencia en lugar de esperar que la experiencia llegase a ella. A pesar de su inteligencia, no quería ser una académica más. No deseaba ser una maestra de nada. Bien al contrario, era una pefecta aprendiz, una buscadora de experiencias.
Dentro de un escritor consideraba que tenía que estar:
el loco, el obsesivo, el idiota, el estilista y el crítico.

Si te interesa su vida, puedes leer más aquí y aquí.


martes, 3 de febrero de 2009

Las estadísticas no hablan de paro

Lo que más me impactó de la cola del paro fue la edad. Las estadísticas no descansan al anunciar que los jóvenes, las mujeres y los inmigrantes son las principales víctimas del desempleo.
Las estadísticas las redactan, probablemente, lejos de las oficinas de los servicios regionales de empleo. En despachos donde no hay paro.
Los parados que encontré eran, en su mayoría, españoles. Hombres. Y con una edad que no superaría los 50, pero que hacía tiempo que había dejado los 30.
Sus caras no eran de desesperación, como tan prudentemente describimos a menudo los periodistas.
Sus rostros hablaban de rabia. De cabreo contenido.
Esperaban en la fila en silencio. Algunos llevaban un maletín bajo el brazo, uno de esos portafolios que regalan en los cursos de reciclaje.
Otros miraban al vacío.
Nadie tenía las manos metidas en los bolsillos. Nadie parecía descansado.
Los empleados del servicio, tan vacunados de su profesión que apenas distinguen a un parado de un funcionario, trabajaban con su materia prima sin mirarla a los ojos. Rellene este formulario. Firme aquí. A qué se dedicó. Cuántos años ha sido trabajador del sector. Tiene hijos o personas a cargo. Espere. Le llaman ahora para que firme de nuevo. Usted a qué viene. No, esto no es paro, esto es prestación por desempleo. Desea solicitarla. Rellene la preinscripción de solicitud. De ser aprobada, una misiva le anunciará, en su domicilio, el resultado de su petición. Le falta un documento. El INEM lo puede solicitar por usted, deberá ponerse de nuevo en la cola. Pida cita en el teléfono. No, aquí no, vaya a casa y llame, que le vuelvan a dar una cita. Póngase en la cola y espere. Busque su papel. Si no, su solicitud quedará en espera.
Y así transcurre la mañana.
Son las 15.00 horas. Esto está a punto de cerrar.
Uno de los hombres que lleva un maletín se levanta con cuidado. No hace ruido. Abre la puerta y desiste. Se va a casa, imagino. Mañana puede que vuelva.
Después de todo, las estadísticas todavía no lo han incluido.